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18/02/2009
Yvonne Ridley
A
los pescadores de Gaza
Mientras el
sol se alza esta mañana sobre el terminal del ferry de Tarifa
en el sur de España, la vista era bastante espectacular mientras
fila tras fila de vehículos del convoy “¡Viva
Palestina!” Se formaba para el siguiente trecho de nuestra
misión de misericordia hacia Gaza.
Lo que realmente
atrajo mi atención fue un bote remolcado por uno de los vehículos.
La gente olvida
a menudo que Gaza es una franja costera sobre el borde del Mediterráneo,
y que otrora el mar aseguraba una vida decente para los pescadores
del lugar.

La Armada Israelí
trata, con una regularidad casi casual de embestir, hundir o echar
a pique los botes que pertenecen a los pescadores de Gaza.
Lo sabemos
con seguridad porque activistas internacionales por la paz han suministrado
la evidencia después de ir de pesca con los hombres de Gaza
para demostrar su solidaridad con ellos.
La situación
de los pescadores palestinos es peor ahora de lo que era cuando
estuve a bordo del primer bote en más de 40 años que
navegó hacia La Franja para romper el bloqueo israelí
en agosto pasado.
Me dicen ahora
que la costa se ha convertido en zona ‘prohibida’.
El sábado
14 de febrero – ‘día de los enamorados’,
mientras nuestro convoy salía del centro de Londres, las
fuerzas navales israelíes dispararon a Rafiq abu Reala, de
23 años, mientras pescaba en aguas territoriales de Gaza,
a unas dos millas náuticas del puerto de la Ciudad de Gaza.
Iba en un simple bote de pesca, no mucho más grande que un
bote a remos, con un pequeño motor fuera de bordo, conocido
localmente como un “hassaka.”
Según
el informe que recibí esta mañana, Rafiq, su hermano
Rajab y otro amigo seguían el curso de un cardumen de peces.
Un grupo de
otras cinco hassakas habían salido juntas, a cerca de un
kilómetro al oeste del bote de Rafiq, más mar adentro.
Una cañonera israelí se acercó al área
y comenzó a disparar contra las otras hassakas, que cambiaron
rápidamente de rumbo y se dirigieron hacia el este, de vuelta
a la costa. Repentinamente Rafiq se dio cuenta que la cañonera
se dirigía hacia su hassaka.
Al relatar
los eventos de ese día, Rafiq comparó la naturaleza
depredadora de la nave a la de un lobo. Giraba alrededor de su bote
de pesca y comenzó a disparar munición pesada en su
dirección. Los tres pescadores aterrorizados se lanzaron
de plano al fondo de su bote.
El capitán
israelí les ordenó por megáfono que recogieran
sus redes y abandonaran el área. En ese momento, la cañonera
estaba a menos de 20 metros de la hassaka de Rafiq.
Cuando la cañonera
volvió por segunda vez no hizo ningún intento de comunicarse
con los pescadores. Rafiq estaba de espalda a la cañonera
recogiendo desesperadamente las redes. Le dispararon con un rifle
de asalto M16 y lo alcanzaron dos veces con balas ‘dum-dum’,
acribillando su espalda con metralla.
La fuerza de
los tiros lo lanzó al agua, hundiéndolo a seis o siete
metros bajo la superficie.
Rajab pidió
a su amigo que controlara el bote mientras rescataba a Rafiq. Como
es un buen nadador, buceó tras Rafiq y lo sacó del
agua hacia la hassaka. Rafiq estaba inconsciente.
Los pescadores
en su bote tenían un teléfono móvil e hicieron
un llamado de emergencia. La hassaka atacada llegó al puerto
al mismo tiempo que la ambulancia y Rafiq fue llevado en estado
grave al hospital al-Shifa en la Ciudad de Gaza.
Los doctores
dicen que había fragmentos de metal incrustados en la espalda
de Rafiq y que la metralla también penetró sus pulmones.
Podría
tardar meses hasta que Rafiq se recupere por completo, pero tiene
que mantener a su familia. Se casó hace sólo seis
meses y su mujer espera su primer bebé. Después de
cinco años de trabajo como pescador, ha presenciado en muchas
ocasiones cómo las fuerzas navales israelíes les disparaban
tiros de advertencia, pero ésta fue la primera vez que había
sido atacado directamente.
Pero Rajab
sobrevivió a los tiros que la armada israelí le disparó
en el pecho hace dos años y medio.
La cantidad
total de pescadores gazanos muertos por la armada israelí
desde el año 2000 es ahora de 14. Rafiq describió
los disparos del sábado como una guerra abierta.
Los pescadores
palestinos han sido atacados a diario por cañoneras israelíes
desde que Israel anunció un cese al fuego unilateral que
supuestamente entró en vigor el 18 de enero.
Los informes
sobre intenso fuego con rifles e incluso misiles se están
convirtiendo en la ‘norma’. Rafiq es el tercer pescador
gazano alcanzado por tiros de la armada israelí durante este
cese al fuego inexistente. El 26 de enero, Alaa al-Habil recibió
disparos en la pierna mientras pescaba con red barredera a menos
de una milla náutica frente a la costa de Gaza. El 6 de febrero,
Mahmoud al-Nadar fue alcanzado por disparos en ambas piernas mientras
estaba a 1 milla náutica y media de la costa de Rafah en
el sur de la Franja de Gaza.
Actualmente
es impensable que los pescadores se aventuren más allá
de tres millas náuticas de la costa de Gaza, y muchos barcos
se quedan a sólo algunos metros de la playa. Sin embargo,
las aguas territoriales de Gaza llegan a 12 millas náuticas
de la costa – por cierto, los Acuerdos de Oslo otorgan una
zona de pesca que se extiende hasta 20 millas náuticas.
Israel trata
de crear zonas ‘prohibidas’ arbitrarias en el mar –
impuestas exclusivamente por las armas. Podría tener éxito
si no fuera por la resistencia de los pescadores. Es algo parecido
a lo que sucede en tierra. Las Fuerzas de Ocupación Israelíes
han declarado un área de tierra palestina a un kilómetro
de la Línea Verde como “zona militar clausurada”,
efectuando un audaz robo de tierra que amenaza con tragarse una
vasta área de rica tierra agrícola que va a todo lo
largo del este de la franja de Gaza.
Miembros del
Movimiento Internacional de Solidaridad [ISM, por sus siglas en
inglés] Franja de Gaza acompañan regularmente a pescadores
palestinos y han presenciado incontables actos de agresión
militar israelí en su contra mientras se encuentran en aguas
territoriales de Gaza, a pesar del acuerdo de cese al fuego que
existía en esos días.
Aunque ¡Viva
Palestina! lleva un solo bote para entregar en esta ocasión
a los pescadores de Gaza, instaría a cualquiera que lea esta
columna a que piense en esos pescadores del Mediterráneo
y les envíe más botes para que puedan continuar con
su trabajo honrado.
Y en cuanto
a Gordon Brown, quien está enviando su propio convoy, tal
vez la Royal Navy podría otorgar un poco de protección
a los pescadores de Gaza contra la Armada Israelí, a la que
recientemente llamé Piratas del Mediterráneo, por
su conducta ilegal y criminal.
Y, al dejaros
con ese pensamiento, ¡Viva Palestina! está ahora a
punto de subir al ferry en Tarifa hacia Marruecos donde su misión
comienza nuestro viaje norafricano: Un Salvavidas para Gaza.

* Yvonne Ridley
va a bordo de ¡Viva Palestina! con el galardonado cineasta
Hassan al Banna Ghani. Los dos están haciendo un documental
sobre el histórico viaje a Gaza.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=81123
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